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NIÑOS TDAH. RECOMENDACIONES PARA PROFESORES

Dada la frecuencia del trastorno de TDAH los profesores deben estar familiarizados con el tipo de dificultades que generan en el aula estos niños, para saber identificarlos a tiempo y poner en marcha los mecanismos necesarios para ayudarles.
Las retahílas típicas que acompañan la valoración que padres y profesores hacen de estos niños incluyen comentarios como:
“Llega tarde, tiene dificultad en hacer planes, parece que no escucha, está en las nubes, no se puede concentrar, salta de tarea en tarea, deja las cosas a medias, no termina los trabajos, comete errores por no prestar atención en los detalles, se olvida de las instrucciones, se distrae con facilidad, es desorganizado, evita tareas que requieren esfuerzo mental, no siempre encuentra lo que buscan, rompe cosas, pierde cosas, es inquieto, se mueve todo el rato, se aburre con facilidad, no se mantiene sentado durante mucho tiempo, tiene dificultad para divertirse en silencio, a menuda tararea, interrumpe la clase, habla y actúa a menudo sin pensar, ve las consecuencias de sus actos cuando es tarde, es irritable, necesita supervisión constante, discute y contesta, responde de forma impulsiva, sus esfuerzos se frustran fácilmente, no sabe perder, siempre quiere ganar, se pelea por cualquier cosa, no sabe esperar su turno, a veces es rechazado por sus compañeros, exige inmediata satisfacción a sus demandas, tiene poca tolerancia con la frustración, está a la defensiva a menudo”.
Muchos profesores también se dan cuenta de la baja autoestima de estos niños, provocada por constantes fracasos, ansiedad, problemas de conducta social y problemas de inadaptación.
PERO NO TODO ES NEGATIVO: los niños con DAH puedes ser muy espontáneos, mas divertidos que otros niños, muy cariñosos, optimistas, inteligentes, curiosos, honestos (dicen lo que piensan), imaginativos y muy creativos, colaboradores, ambiciosos, apasionados, aventureros, sensibles, extrovertidos, intuitivos, persistentes y un sin fin de adjetivos positivos más. Tienen mucha energía, una gran memoria, aunque no se acuerden donde se han dejado los libros de texto, pueden perdonar fácilmente, pueden hacer muchas cosas al mismo tiempo, pueden crear orden del caos, pueden pensar soluciones ocurrentes para resolver problemas, siempre están dispuestos a ayudar y hacer nuevos amigos, se llevan bien con los adultos, les gusta arriesgar y probar cosas nuevas, no son conformistas.

Qué hacer

En principio puede parecer una sobrecarga inasumible para muchos profesores hacer adaptaciones para los niños con TDAH, con la cantidad de niños a los que tienen que atender a la vez en clase. Sin embargo, en la mayoría de los casos de TDAH (no muy graves, y sin otra patología asociada), pequeñas modificaciones en la manera de estar con ellos en clase, en la forma de enseñarles y supervisar la ejecución de su tarea, y algunas adaptaciones a la hora de evaluarles, pueden ser muy rentables tanto para el niño como para el profesor. El niño se sentirá mejor, más comprendido, más motivado, más competente, y rendirá de forma más acorde a sus capacidades. Para el profesor, habrá más tranquilidad en el aula, tendrá menos interrupciones, no tendrá que andar corrigiendo comportamientos inadecuados tan frecuentemente, y se sentirá más satisfecho como docente al mejorar el aprendizaje de este grupo de alumnos. Suele requerir menos esfuerzo prevenir que lidiar con un niño con TDAH no adecuadamente atendido.
Estos niños son el perfecto ejemplo de que, no teniendo una discapacidad, necesitan unas medidas diferenciales en la metodología de enseñanza para poder tener un aprovechamiento adecuado. En términos educativos, se salen de la normalidad, el mismo sistema que a la mayoría de los niños puede ser eficiente, para estos niños no sirve. El sistema educativo debe tener la flexibilidad y creatividad necesarias para poder asumir la enseñanza de estos niños en un entorno normalizado.
Igual que ponen a prueba la capacidad educativa de los padres, los niños con TDAH ponen a prueba la capacidad del sistema educativo para amortiguar sus dificultades sin hacerles más daño. Los planes de convivencia en los colegios, los reglamentos disciplinarios, la unificación de criterios entre el profesorado a la hora de dar una respuesta a los problemas de los niños, los programas que permitan aprender metodología de estudio y no solo contenidos académicos, son imprescindibles para dar cabida a estos niños sin estigmatizarles ni sacarles del entorno educativo normal.
Los profesores no pueden tener la responsabilidad de diagnosticar a estos niños, ni el nivel de su alteración, la presencia o no de complicaciones añadidas, etc. No es su competencia ni motivo de su formación. Pero sí deben tener la capacidad no solo de explicar su materia, sino de captar las capacidades y dificultades de sus alumnos en el proceso de aprendizaje. Deben poder identificar qué tipo de inteligencia tiene el niño y si ésta le supone alguna traba para acceder a la información que tiene que aprender en cada etapa educativa. La identificación de los niños que podrían tener algún problema de TDAH, o de niños en general que no tienen capacidad para adaptarse al sistema educativo estándar, sí es su competencia. Deben ser capaces de detectar qué niños no son capaces de atender lo suficiente como para aprender lo que se les enseña, o no pueden controlar la ejecución de las tareas de forma organizada, o no son capaces de retener la información de forma adecuada, o no parecen modificar su comportamiento a los resultados, o razonan de una forma extraña, o infantil, no pudiendo elaborar los trabajos de forma correcta para su edad.
La identificación de niños con problemas para aprender dentro del sistema existente en una clase debe llevar a:
  • hacer las modificaciones oportunas en el aula, según las dificultadas detectadas en el niño
  • profundizar en el conocimiento del niño, más allá de las dificultades, intentando acceder también a sus habilidades, para potenciarlas dentro del entorno escolar
  • compartir las dificultades detectadas con el resto de equipo educativo, para dar una respuesta uniforme desde el colegio
  • derivar al niño para evaluar, si se considera necesario, por parte de los equipos psicopedagógicos; básicamente si las medidas habituales que se pueden poner en marcha dentro del aula no son suficientes para mejorar la adaptación y rendimiento del niño.
  • determinar, de una manera individualizada, si el niño necesita apoyo especial, y qué tipo de apoyo es éste. No intentar ajustar al niño a los apoyos disponibles, sino ajustar los apoyos a las necesidades del niño.
  • determinar si, a pesar de todas la medidas ordinarias que se pueden poner en marcha con el personal educativo habitual, el niño persiste en sus dificultades y puede necesitar un apoyo más específico. Esto justificaría que el colegio pidiera

Donde derivar

El profesor está en una posición privilegiada para detectar los problemas de TDAH de los niños, ya que éstos se manifiestan de forma muy clara en la vida escolar. Por ello, además de dar una respuesta educativa, el profesor, o el colegio, debe implicarse en que los padres conozcan esta dificultad de sus hijos y tomen las medidas adecuadas para su manejo. Esto implica buscar la ayuda clínica necesaria, y obtener la información y herramientas que les ayuden a ellos en su tarea educativa en el entorno familiar. Los padres reciben muchas veces la información de que sus hijos tienen dificultades o características propias que dificultan su aprendizaje de una manera más tranquila cuando ésta información viene del colegio, que cuando viene de un médico o psicólogo por primera vez.
Que la información llegue del colegio evita la estigmatización que muchos padres sienten de inicio cuando se les habla de un trastorno mental en su hijo. Además, aumenta la confianza de los padres en que el colegio está atento a los problemas de los niños, y no establecen conclusiones erróneas respecto a la capacidad educativa de los padres sin estudiar adecuadamente la situación.
En conclusión, los profesores son las personas idóneas para:
  • identificar posibles casos de TDAH
  • poner en marcha las medidas ordinarias de manejo de estos niños en clase
  • derivar a los niños a valoración por parte de los equipos psicopedagógicos del propio centro o de zona
  • informar a los padres de la detección de un posible problema y de donde obtener ayuda específica: escuelas de padres, pediatra y Centro de Salud Mental de zona.
  • coordinarse con los padres en todas aquellas medidas necesarias para mejorar el rendimiento del niño, su metodología de aprendizaje y su motivación hacia el estudio

Estrategias en el aula

Lo primero que hay que recordar y tener muy en cuenta de los niños con TDAH: es muy distinto que no quieran a que no puedan.
Tiene que haber una relacion positiva entre el alumno y el profesor, sólo así será posible una notable mejoría académica y social del niño. El no tener la disposición para conseguir esto hace que automáticamente se vaya generando un círculo vicioso con continuos castigos, desmotivación, incomprensión, etc.
Necesitan más que ningún otro niño apoyos positivos, elogios y animos.
Juegan con objetos, se mueven etc..Mejor pasar junto a él, quitarle el objeto con el que juega con una sonrisa o simplemente tocarle la mano para que pare, o hacerle otra señal, que ridiculizarle delante de sus compañeros. Mejor un gesto para que toda la clase no sea consciente. Avergonzando al niño o poniéndole en un aprieto delante de la clase solamente le haran sentir resentimiento y hostilidad, porque estos niños tienden a reaccionar mal cuando se les critica.
Respuestas a sus tareas como: “Bien, pero lo puedes hacer mejor` no son adecuadas para un niño con TDAH. Ellos buscan y esperan elogios porque se han esforzado en esa tarea, y este tipo de respuestas aunque empiezan por un adverbio positivo acaba con una descalificación, con lo cual el niño se queda con que al profesor no le ha gustado su trabajo. Es mejor decir lo mismo con frases solo positivas como: ´ Bien, si sigues así lo bordas`.
Es para ellos un tanto difícil prestar atención a 2 estimulos a la vez, como por ejemplo: seguir lo que dice el profesor y tomar notas a la vez. Evitar sobre todo dictar las preguntas de un examen.
Pierden u olvidan cosas necesarias para sus tareas escolares, como el cuaderno donde estuvo haciendo sus tareas. Intentar evitar hacerle reproches al respecto en público. Prefieren que le digan las cosas a solas. Tampoco hagan alusiones a su condicion de TDAH. Es posible que no quiera que transcienda y que se rían de él.
Haganle participar en clase, sobre todo cuando levanta la mano. Para ellos es más importante que para los demás que alguien les preste atención, cuando levantan la mano sólo quieren que sepan que han trabajado, que han estudiado. Les gusta que se lo reconozcan. No se olviden de reforzar la conducta del niño porque se está portando como debe, es más, para llegar a portarse como se debe él está haciendo un mayor esfuerzo.
Hagan que se ilusionen en sus asignaturas.
Sientenle en las primeras filas, cerca del pupitre del profesor, o en cualquier sitio donde estén ustedes la mayor parte del tiempo. También es bueno que pueda tener como referencia a algún compañero que haga las cosas adecuadamente, que esté dentro de su campo visual. Así podrá ver qué libro o ejercicio hay que sacar en cada momento, si apunta algo en la agenda, etc.
Colóquenle con compañeros que sean buenos estudiantes y en que se pueda apoyar para tener sus tareas completas y a tiempo, y de los que pueda completar apuntes que no haya podido tomar.
Muestren interés cuando está trabajando correctamente en su mesa. Acérquense a su sitio, obsérvenle y anímenle a que siga trabajando.
Utilizar la disposición tradicional de pupitre individual mirando hacia el profesor y no mesas con varios niños, corrillos, etc.
Permitir cierta libertad de movimientos, con rupturas de ritmo, actividades dirigidas a un cierto cambio de postura, o mediante pequeñas tareas o responsabilidades, facilita una descarga física adaptativa y evita otros movimientos más disruptivos: ej. pedirle que vaya a por material, que borre la pizarra, etc.
Para facilitar las transiciones ayuda marcar el principio y el final de cada actividad a base de hacer rutinas asociadas a los cambios, como una determinada música, una campanada o una señal visual.
Planificar las asignaturas que necesitan más concentración hacia las primeras horas de la mañana, cuando la capacidad atencional es mejor y alternar asignaturas fáciles y difíciles
Más que modificaciones en el aula, lo que se pide a los profesores son segundos en cada una de sus asignaturas, el tiempo necesario para supervisar, repetir, recordar, prevenir, animar, incentivar, premiar, aprobar, alimentar, y fundamentalmente:
“Mirar a los ojos, y estimular”
Cualquier niño que esté motivado tiene ganas de aprender, y esto sirve para todos los niños, tengan o no DAH.

Los deberes

No sirve de nada mandar muchas tareas para casa. Los niños hiperactivos no deben tener más carga de trabajo que los otros en casa. Además, tardan más tiempo en hacer lo mismo que otros.
Necesitan aprender y practicar técnicas de estudio más que insistir en los conceptos; no suelen tener dificultad en comprender éstos.
Aportar y enseñar a utilizar, y practicarlo hasta su automatización, muchos elementos de organización: carpetas clasificadoras, calendarios, agendas, recordatorios visuales, listas, etc. En general, utilizar material muy estructurado y un aprendizaje programado
Respetar el tiempo fuera de la escuela como un tiempo necesario para otras actividades, sean educativas directamente, en forma de aprendizaje de otras materias no contempladas en el curriculum académico, sea para actividades de ocio, eventos familiares, etc. Para ello sería necesaria una planificación desde el colegio de las tareas que se va a pedir a los niños que realicen fuera del colegio con una cierta anticipación, para que las familias puedan organizarse el tiempo de deberes en casa conjugándolo con el resto de la vida cotidiana.
Insistir en la coordinación casa-colegio
Concretar lo máximo posible los problemas, hacerlos físicos, materiales, más que abstractos
Dividir las tareas en pasos pequeños
Para paliar su problema con el manejo del tiempo el uso de referentes temporales como relojes, calendarios, etc., ayuda mucho
Los refuerzos materiales, inmediatos, son muy útiles

El colegio adecuado para los niños hiperactivos

No hay un tipo de colegio único para los niños hiperactivos, pero sí hay determinadas características que cualquier colegio donde quieran enseñar a niños hiperactivos debe cumplir.
Debe ser un colegio normal, y exquisito en cuanto a su capacidad para:
  • comprender la diversidad de los alumnos en cuanto a su capacidad para aprender.
  • entender que no toda diferencia en cuanto a tipo de inteligencia es una discapacidad
  • ser capaz de conocer a los alumnos en su individualidad y su complejidad, con sus aspectos deficitarios y sus habilidades
  • creer en la educación de la persona globalmente, no el mero aprendizaje de materias
  • tener la flexibilidad necesaria para atender a distintos tipos de niños en sus aulas, haciendo modificaciones en su metodología de enseñanza, y en la evaluación de los alumnos
  • valorar y potenciar también los aspectos menos cognitivos del aprendizaje, el deporte, la creatividad, el arte, la persona.

La coordinación con los padres

Además de utilizar la agenda para que anote los tareas y para comunicarse con los padres, usenla para anotar las positivas. No utilicen la agenda solo para anotar las incidencias negativas.
Necesitan que les recuerden y que les avancen las cosas. Les tranquiliza saber lo que esperamos de ellos. Los niños con DAH necesitan que se les digan las cosas más de una vez. Hagan un calendario y listas de actividades, tareas y exámenes tan predecible como sea posible y colóquenlo en la pizarra o en el pupitre del niño. Anuncien los cambios con suficiente antelación. Subrayen en las tareas lo que es importante. Asegúrense de mirarle a los ojos lo más posible cuando encarguen algo importante y cerciórense que se da por enterado. Sería de gran ayuda para los padres que los profesores se asegurasen de que las tareas para casa han sido anotadas debidamente y que se lleva a casa los libros y cuadernos necesarios para realizarlas.
Asegurense que tiene apuntadas las fechas de los examenes.

La evaluación de los niños hiperactivos

Supervísele de forma especial durante los exámenes ayudándole a controlar el tiempo del que disponen y peguntándole si comprenden las preguntas. Los niños con DAH tienen un pobre concepto del tiempo, y muchas veces emplean demasiado para completar una tarea dejando otra sin terminar.
No les den mucho volumen de trabajo o muchos deberes al mismo tiempo. Planifiquenselo o divídanselo en tareas más pequeñas.
Estudian y obtienen información, pero no la procesan de forma ordenada, lo cual les lleva a perder detalles de esa información obtenida, quedándose incluso en muchas ocasiones con la mente en blanco. Simplemente una frase que no les aparezca ahí puede hacerles perder toda la secuencia en la que se encontraba centrado. Esto hace que a la hora de los exámenes, sobre todo en los escritos, presenten tantos errores. No piensen que no han estudiado ni lo han preparado suficientemente, él seguro que sabe más de lo que demuestra. Asegúrense de ello durante las evaluaciones y no le evalúen solo por lo que demuestre en un examen o dos. Enséñenle los exámenes y háganle saber cuáles han sido los errores, u envíen los exámenes a casa corregidos, para revisarlo con su tutor o los padres.
Su condición de DAH hace que les lleve más tiempo que a los demás niños realizar algunos tipos de examen, sobre todo los escritos. Con más tiempo, y menos presión, pueden dar grandes sorpresas de conocimiento. Si es posible, dénles mas tiempo en los examenes.

Aspectos clínicos útiles para los profesores

Alrededor de un 3% de la población es hiperactiva y un 13 % inatenta.
Todas las personas somos diferentes. Según parece deducirse de los estudios realizados en los últimos años, los niños hiperactivos tienen alguna parte del cerebro que funciona de manera distinta a la mayoría. Esta diferencia no constituye en sí una enfermedad, como tradicionalmente se entiende este término; sencillamente el cerebro funciona de otro modo y esto conlleva en las personas hiperactivas la necesidad de moverse con cierta frecuencia, además, de tener que cambiar el foco de su atención cada poco tiempo.
Suele decirse también que las personas hiperactivas son muy impulsivas, pero en parte se trata de la misma dificultad para mantener la atención: bien sea para realizar tareas motrices largas, bien para realizar tareas cognitivas largas. Los niños hiperactivos reflexionan perfectamente. La motivación y la alerta hacen que puedan controlar los impulsos mucho mejor.
En la niñez el TDAH es un factor de riesgo para el fracaso escolar. En la adultez la condición de DAH, bien vehiculizada, puede ser un elemento de progreso social y laboral. Los hiperactivos suelen ser muy apreciados por su alto nivel de trabajo.
Existen algunos medicamentos que ayudan al niño con DAH a mantenerse más atento y quieto, lo que redunda en su beneficio, al permitirle aprender, pero no pueden considerarse ´medicamentos que curan`. No resuelven un defecto de base, una herida o lesión. Son más bien una prótesis que en algunos casos permiten un desarrollo mejor.
No todos los niños hiperactivos necesitan medicación. En niños pequeños, con un trastorno no grave, las medidas ambientales, pedagógicas y educativas pueden ser suficientes para que el funcionamiento del niño sea satisfactorio. La medicación no es un recurso para mejorar las notas , para que el niño esté quieto o para convertir al niño hiperactivo en un niño estándar. Debe ser una herramienta para poder permitir un adecuado aprendizaje, para poder poner en marcha otras medidas pedagógicas y que éstas sean útiles.
Los medicamentos deben ser prescritos por un psiquiatra o neurólogo especializado en la atención a niños, con un seguimiento frecuente y cuidadoso en cuanto a las dosis, frecuencia de toma, efectos secundarios. Hay muchos tipos de medicación, algunas son eficaces en un momento de la vida y no en otro, cada niño responde de una manera diferente a las distintas clases de medicación.
Los profesores están muchas horas al día con los niños, y en una situación donde es fácil observar tanto los efectos positivos de la medicación, como los negativos. Su información a los padres es muy valiosa.
Los efectos positivos que pueden notar son:
  • Mejor concentración, menos interrupciones, menos impulsividad, más capacidad de escucha, menos atropellamiento en la realización de tareas, más orden en los trabajos, rendimiento más regular
  • Los efectos negativos que pueden observarse y habría que informar a los padres, para valorar si la dosis o tipo de medicación son adecuados son: excesiva focalización en la tarea, tristeza, hipersensibilidad, nerviosismo, cansancio, falta de apetito, tics.
  • Existen además tratamientos psicopedagógicos para ayudar a los niños hiperactivos a regular su comportamiento, y mejorar la capacidad de atención sostenida. Mediante un entrenamiento continuado e intensivo consiguen mejorar su capacidad atencional, aprendiendo estrategias para regular y limitar las distracciones.
  • También hay tratamientos psicológicos que pueden ser útiles, según la edad y características del niño. En general, los tratamientos de modificación de conducta, que implican de forma importante a los padres, son útiles. Los tratamientos cognitivos que enfatizan la mejora en el autocontrol, pueden ser muy útiles para adolescentes.

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